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¿Qué pasa si comparto o retuiteo un tuit con contenido supuestamente ilícito?

No cabe duda que cualquier red social implica una serie de ventajas  como son el contacto con amigos, conocer noticias en el momento que ocurren, discusión sobre asuntos, ejercer el derecho a  la libertad de expresión etc, pero también las redes sociales tienen desventajas muy peligrosas ya que con el uso de redes sociales podemos vulnerar derechos fundamentales consagrados en la Constitución española o cometer actuaciones delictivas difundiendo informaciones con contenido ilegal.

En las redes sociales nos encontramos con supuestos en que el derecho a la libertad de expresión debe tener ciertos límites para evitar que a través de éstas se difundan acusaciones falsas, se produzca una apología de la violencia o terrorismo, se difundan imágenes intimas, etc, es decir para que además de que se vele por nuestro honor, intimidad y propia imagen, no se de publicidad a los delitos de odio a través de estos canales de comunicación

Este post viene a colación de la investigación iniciada por el Ministerio de Interior a raíz de la vigilancia establecida en las redes sociales con ocasión del trágico accidente aéreo registrado en los Alpes franceses tras comentarios ofensivos de titulares de cuentas respecto a las víctimas españolas de origen catalán, y la posterior detención en Águilas,  Murcia , como consecuencia de dicha investigación, a un joven de  26 años  por los Agentes del Servicio de Información de la Guardia Civil por la supuesta realización en las redes sociales de comentarios con marcado carácter de incitación al odio.

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Pues bien, ¿qué ocurre en los casos en que por ejemplo en Twitter compartimos o  retuiteamos  este tipo de contenidos o retuiteamos imágenes o videos íntimos de terceros?

Como suele ocurrir en el derecho de nuevas tecnologías e internet, debido a su alcance y novedad, el asunto no es fácil, recientemente se ha aprobado la Ley de Seguridad Ciudadana y la  reforma del Código Penal  que entrarán en vigor el 1de Julio donde ya se tipifican de forma clara delitos de difusión, pero actualmente existe un gran vacío legal y son los tribunales los que mientras tanto van perfilando a través de la escasa jurisprudencia el caso concreto pero siempre aplicando el Código Penal y los delitos en él recogidos hasta el momento y en su caso el Código civil para la indemnización por los daños y perjuicios.

En líneas generales podríamos decir que aquellos usuarios que utilicen Twitter como soporte para cometer injurias o calumnias, o bien cometan un delito en el que la conducta castigada penalmente consista en la difusión, existirá una responsabilidad penal con su correspondiente condena ( generalmente de multa)además de la civil de indemnización  por el daño y perjuicio causado.

Y ello con independencia que uno sea o no el autor directo, ya que si se retuitea se está dando difusión al hecho lo que nos puede hacer ser considerados como autores del mismo.

Veamos supuestos más concretos que debemos tener en cuenta para evitar meternos en serios problemas y comparecer ante la justicia cuando retuiteamos un mensaje :

-Si  la noticia que se retuitea es emitida por un medio de comunicación se viene entendiendo que  el usuario de twitter no es responsable en base a que el medio de comunicación debe velar y asegurarse que la noticia es veraz, no el ciudadano, en este caso la responsabilidad podría ser del medio que no ha cumplido con la diligencia debida y ha publicado una noticia errónea y no contrastada ( aunque aquí entraría en colisión otros derechos como el derecho a la información del art 20 CE que lo dejaremos para otro post)

-Sin embargo si se retuitea imágenes, videos o noticias cuya legitimación no está clara ( de otros usuarios),  cuyo contenido podemos presumir ilícito, en este caso podríamos ser responsable de los daños a terceros e incurrir en delito penal.

Esto podría ser el caso de la difusión de videos de menores o incluso adultos manteniendo relaciones consentidas o no que aunque hubieran sido grabadas con consentimiento de éstos es muy probable que no han previsto ni autorizado difusión para el video

O, si retuiteamos ofensas contra personas o grupos.

En  estos casos tenemos que ser conscientes  si decidimos difundirlo, de nuestra posible responsabilidad y lo que puede significar.

Habría que ver los supuestos que se retuitean imágenes de accidentes si prevalece el derecho a la información frente a la privacidad, pero aquí tenemos que tener en cuenta que no siempre es necesario ver imágenes de personas accidentadas para tomar conciencia de los hechos, por lo que mi consejo de nuevo es usar el sentido común antes de dar a enviar .

El Código Penal incluso agrava determinadas infracciones como las calumnias o delitos de incitación al odio si se hacen a través de medios de difusión.

Resulta sencillo identificar al usuario de la red, a través de los datos de registro de la cuenta, de la IP desde la que se colgó el contenido si es un terminal asociado a una dirección del usuario o se hace desde un teléfono móvil registrado a nombre del usuario.

Y, el número de  ‘retuits’ son  relevantes a efectos de la cuantificación económica de la indemnización a percibir por el posible daño causado.

En estos años en que han proliferado este tipo de acciones, el hecho de borrar los tuit y retuit y pedir disculpas ha atenuado la responsabilidad e incluso ha llegado a eximir a los culpables, sobre todo en los casos en que se ha retuiteado comentarios de otros.

Fue conocido el caso de CASO DE INTROMISIÓN ILEGÍTIMA AL HONOR DE LA EDIL UXUE BARKOS en el que una exconcejal de Pamplona fue condenada intromisión ilegítima en el honor de la edil Uxue Barkos propiciada con ocasión de unos comentarios publicados por aquella en Twitter. Dicha concejal fue condenada a hacer público el fallo de la condena en su cuenta de Twitter durante al menos dos meses.

Sin embargo, el fallo liberaba de responsabilidad  al ex director del Área de Hacienda del Ayuntamiento, quien republicó en su propia cuenta de Twitter, mediante retuit, los comentarios publicados por la exedil, pero que más tarde procedió a borrar pidiendo disculpas (Sentencia del Juzgado de Primera Instancia nº 5 de Pamplona, de 15 de octubre de 2012, nº 213/2012, nº autos 1443/2011)

Además de esta responsabilidad, Twitter en Francia y Alemania ha cancelado cuentas de usuarios por comentarios racistas y antisemitas.

En resumen, te recomiendo utilizar el sentido común y pensar dos veces lo que vas a hacer en Internet ya que su alcance puede hacer mucho daño. El tema es complejo por lo que si se te imputa algún delito de este tipo o eres una víctima te recomiendo te pongas en manos de un Abogado especializado  para una correcta defensa de tus intereses

Y si te queda alguna  duda en De Diego Abogados podemos ayudarte.

Laura Castañeda. Responsable de Derecho Tecnológico en De Diego Abogados.

 

¿MIS DATOS MUEREN CONMIGO?

 

Falling book hit an avatar
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Recientemente a raíz de varias consultas mantenidas con clientes y amigos sobre qué ocurre con todos nuestros datos que figuran en múltiples ficheros a nuestro fallecimiento, es decir quién puede tener derecho a acceso, rectificación, cancelación y oposición de nuestros datos  una vez fallecidos,  me surgió la idea de escribir sobre ello e intentar aclarar el asunto para aquellos que tienen curiosidad sobre el tema ya que nuestra buena memoria o reputación es algo que nos preocupa a todos.

Para el análisis de la cuestión planteada hay que remitirse a la Ley Orgánica 15/1999 de Protección de datos de Carácter Personal, el Código Civil y el Reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica 15/1999, aprobado por Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre. También resultan interesantes las resoluciones/informes de la Agencia Estatal de Protección de Datos que se han hecho eco del tema aunque he de advertir que hay escasas resoluciones que consultar aunque existe desde hace años el informe Informe 61/2008 que ha ido abriendo camino para disipar dudas.

A mi modo de ver el tema de tratamiento de nuestros datos y actuaciones en la red tanto en vida como en muerte no es nada sencillo, ya van surgiendo conceptos nuevos que vamos a tener que ir adaptando a nuestro vocabulario  como herencia digital, legado digital, suicidio digital, testamento digital, arrepentimiento digital etc que tratan de explicar que es lo que ocurre entre otras cosas  cuando queremos dejar nuestra vida digital en blanco y borrarla, o como deben actuar nuestro fallecidos con nuestra información publicada por nosotros mismos en vida…

Resulta sorprendente  que en vida podamos cancelar los datos como cita la Ley de Protección de datos (LOPD) a través de su articulado por medio de los archiconocidos formularios que vemos en todos los contratos, publicidad, mail, páginas web etc, pero sin embargo fallecidos , nuestros descendientes se encuentran con serias  dificultades para solicitar la cancelación o rectificación de datos personales del difunto  ya que la ley sólo recoge el ejercicio de derecho de acceso, rectificación , cancelación y oposición a las personas físicas  y un difunto lógicamente no la tiene. Para ello el art 2.4 del Reglamento dice que no será de aplicación a los datos de personas fallecidas.

Y esto ¿qué quiere decir?, ¿perdemos nuestro derecho a la protección de datos cuando fallecemos? Es decir, ¿ perdemos nuestro derecho a que los terceros conozcan o no nuestra información propia y su tratamiento? ¿nuestros herederos no podrán velar por ella?

En el art 1 se describe que la Ley garantiza y protege el tratamiento de datos personales de personas físicas y a tenor del art 32 del Código Civil si fallecemos no somos personas físicas por lo que según esto no nos garantizará la ley  la protección, es decir las personas fallecidas no son titulares del derecho de protección de datos.

Ahora es cuando nos entra estupor pensando en que podría pasar, por ejemplo, si falleciéramos  con una deuda con una compañía de teléfono y nos incluyeran en un fichero de morosos ( algo común sobre todo por muchos de los abusos que comenten las mismas y la impotencia de los usuarios a la hora de reclamar y obtener respuestas satisfactorias ), es decir no sólo habríamos fallecido sino que además todo el mundo pensaría que somos unos morosos manchando nuestra “ memoria”.

Que no cunda el pánico, al igual que nuestros herederos pueden velar  por nuestro  honor intimidad y propia imagen nuestros descendientes si podrán proteger el derecho a la protección de datos  de una forma especial.

El Reglamento que regula la LOPD(art. 2.4 apdo.2) prevé que nuestros herederos descendientes  o personas vinculadas a nosotros podrán dirigirse a los archivos en que consten los datos del fallecido a comunicar la muerte, pero no para ejercer ellos los derechos porque no son titulares de los datos,  sino para que de oficio lo haga el responsable  del tratamiento de los datos a quién la ley le ha querido facultar para cancelar de oficio datos inexactos.

De esta forma el responsable del fichero que conoce la muerte una vez comunicada  debería proceder de oficio  a eliminar los datos en cuestión  y evitar que los difuntos sus datos personales aparezcan en los ficheros y evitar situaciones dolorosas para sus familiares.

Por tanto los familiares no ejercen ese derecho de acceso, rectificación, cancelación u oposición reservado a las personas físicas, sino que le comunican al responsable del fichero la inexactitud del tratamiento de los datos para que lo solucione.

Y Ahora nos preguntamos, y esto, ¿lo puede hacer cualquiera?,  la respuesta es no, la comunicación de la muerte como he dicho la harán personas vinculadas  al fallecido por razones familiares o análogas acreditando de forma suficiente la muerte ( certificado de muerte, últimas voluntades, testamento o cualquier prueba similar.

¿Ello significa que inmediatamente de la comunicación de la muerte se cancelaran los datos? Pues de nuevo la respuesta es  no, la ley también prevé que para garantizar el cumplimiento de los principios de calidad de datos, los datos podrán conservarse en cuanto ello fuera necesario para el cumplimiento de la finalidad que justifica el tratamiento, durante los plazos previstos en las disposiciones aplicables o, en su caso, en las relaciones contractuales entre la persona o entidad responsable del tratamiento y el interesado.

Pero además solo se cancelaran datos erróneos o inexactos o incompletos así que si bien hemos aclarado que nuestro derecho a la protección de datos se puede ver protegido por personas afines y con acreditado interés con el causante  a través de la vía de comunicación explicada,  lo cual nos había dejado tranquilos,  ahora leer que sólo se cancelan datos inexactos o erróneos nos vuelve a descolocar.

Como se puede concluir de la lectura, si bien existen opciones para que nuestros allegados velen por la corrección de datos cuanto estemos en el  “más allá”, bien directamente a través del titular del fichero o indirectamente por medio de la Agencia Estatal de Protección de Datos, Defensor del Pueblo e incluso requerimientos a los buscadores de internet, ello no es un tema fácil o ya que requiere de ciertos trámites arduos que precisan de conocimientos incluso jurídicos y una buena carga de paciencia.

Pero sí que es importante destacar que aunque con ciertas connotaciones queda claro que nuestro derecho a la protección de datos se puede ver protegido una vez fallecidos.

Espero que el artículo resulte de interés y ante cualquier duda o si te encuentras en una situación que quieras consultar en info@dediegoabogados.es esteramos encantado de asesorarte y ayudarte.

 

Laura Castañeda.                                                                                    

Responsable de Derecho tecnológico  en  De Diego Abogados