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¿MIS DATOS MUEREN CONMIGO?

 

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Recientemente a raíz de varias consultas mantenidas con clientes y amigos sobre qué ocurre con todos nuestros datos que figuran en múltiples ficheros a nuestro fallecimiento, es decir quién puede tener derecho a acceso, rectificación, cancelación y oposición de nuestros datos  una vez fallecidos,  me surgió la idea de escribir sobre ello e intentar aclarar el asunto para aquellos que tienen curiosidad sobre el tema ya que nuestra buena memoria o reputación es algo que nos preocupa a todos.

Para el análisis de la cuestión planteada hay que remitirse a la Ley Orgánica 15/1999 de Protección de datos de Carácter Personal, el Código Civil y el Reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica 15/1999, aprobado por Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre. También resultan interesantes las resoluciones/informes de la Agencia Estatal de Protección de Datos que se han hecho eco del tema aunque he de advertir que hay escasas resoluciones que consultar aunque existe desde hace años el informe Informe 61/2008 que ha ido abriendo camino para disipar dudas.

A mi modo de ver el tema de tratamiento de nuestros datos y actuaciones en la red tanto en vida como en muerte no es nada sencillo, ya van surgiendo conceptos nuevos que vamos a tener que ir adaptando a nuestro vocabulario  como herencia digital, legado digital, suicidio digital, testamento digital, arrepentimiento digital etc que tratan de explicar que es lo que ocurre entre otras cosas  cuando queremos dejar nuestra vida digital en blanco y borrarla, o como deben actuar nuestro fallecidos con nuestra información publicada por nosotros mismos en vida…

Resulta sorprendente  que en vida podamos cancelar los datos como cita la Ley de Protección de datos (LOPD) a través de su articulado por medio de los archiconocidos formularios que vemos en todos los contratos, publicidad, mail, páginas web etc, pero sin embargo fallecidos , nuestros descendientes se encuentran con serias  dificultades para solicitar la cancelación o rectificación de datos personales del difunto  ya que la ley sólo recoge el ejercicio de derecho de acceso, rectificación , cancelación y oposición a las personas físicas  y un difunto lógicamente no la tiene. Para ello el art 2.4 del Reglamento dice que no será de aplicación a los datos de personas fallecidas.

Y esto ¿qué quiere decir?, ¿perdemos nuestro derecho a la protección de datos cuando fallecemos? Es decir, ¿ perdemos nuestro derecho a que los terceros conozcan o no nuestra información propia y su tratamiento? ¿nuestros herederos no podrán velar por ella?

En el art 1 se describe que la Ley garantiza y protege el tratamiento de datos personales de personas físicas y a tenor del art 32 del Código Civil si fallecemos no somos personas físicas por lo que según esto no nos garantizará la ley  la protección, es decir las personas fallecidas no son titulares del derecho de protección de datos.

Ahora es cuando nos entra estupor pensando en que podría pasar, por ejemplo, si falleciéramos  con una deuda con una compañía de teléfono y nos incluyeran en un fichero de morosos ( algo común sobre todo por muchos de los abusos que comenten las mismas y la impotencia de los usuarios a la hora de reclamar y obtener respuestas satisfactorias ), es decir no sólo habríamos fallecido sino que además todo el mundo pensaría que somos unos morosos manchando nuestra “ memoria”.

Que no cunda el pánico, al igual que nuestros herederos pueden velar  por nuestro  honor intimidad y propia imagen nuestros descendientes si podrán proteger el derecho a la protección de datos  de una forma especial.

El Reglamento que regula la LOPD(art. 2.4 apdo.2) prevé que nuestros herederos descendientes  o personas vinculadas a nosotros podrán dirigirse a los archivos en que consten los datos del fallecido a comunicar la muerte, pero no para ejercer ellos los derechos porque no son titulares de los datos,  sino para que de oficio lo haga el responsable  del tratamiento de los datos a quién la ley le ha querido facultar para cancelar de oficio datos inexactos.

De esta forma el responsable del fichero que conoce la muerte una vez comunicada  debería proceder de oficio  a eliminar los datos en cuestión  y evitar que los difuntos sus datos personales aparezcan en los ficheros y evitar situaciones dolorosas para sus familiares.

Por tanto los familiares no ejercen ese derecho de acceso, rectificación, cancelación u oposición reservado a las personas físicas, sino que le comunican al responsable del fichero la inexactitud del tratamiento de los datos para que lo solucione.

Y Ahora nos preguntamos, y esto, ¿lo puede hacer cualquiera?,  la respuesta es no, la comunicación de la muerte como he dicho la harán personas vinculadas  al fallecido por razones familiares o análogas acreditando de forma suficiente la muerte ( certificado de muerte, últimas voluntades, testamento o cualquier prueba similar.

¿Ello significa que inmediatamente de la comunicación de la muerte se cancelaran los datos? Pues de nuevo la respuesta es  no, la ley también prevé que para garantizar el cumplimiento de los principios de calidad de datos, los datos podrán conservarse en cuanto ello fuera necesario para el cumplimiento de la finalidad que justifica el tratamiento, durante los plazos previstos en las disposiciones aplicables o, en su caso, en las relaciones contractuales entre la persona o entidad responsable del tratamiento y el interesado.

Pero además solo se cancelaran datos erróneos o inexactos o incompletos así que si bien hemos aclarado que nuestro derecho a la protección de datos se puede ver protegido por personas afines y con acreditado interés con el causante  a través de la vía de comunicación explicada,  lo cual nos había dejado tranquilos,  ahora leer que sólo se cancelan datos inexactos o erróneos nos vuelve a descolocar.

Como se puede concluir de la lectura, si bien existen opciones para que nuestros allegados velen por la corrección de datos cuanto estemos en el  “más allá”, bien directamente a través del titular del fichero o indirectamente por medio de la Agencia Estatal de Protección de Datos, Defensor del Pueblo e incluso requerimientos a los buscadores de internet, ello no es un tema fácil o ya que requiere de ciertos trámites arduos que precisan de conocimientos incluso jurídicos y una buena carga de paciencia.

Pero sí que es importante destacar que aunque con ciertas connotaciones queda claro que nuestro derecho a la protección de datos se puede ver protegido una vez fallecidos.

Espero que el artículo resulte de interés y ante cualquier duda o si te encuentras en una situación que quieras consultar en info@dediegoabogados.es esteramos encantado de asesorarte y ayudarte.

 

Laura Castañeda.                                                                                    

Responsable de Derecho tecnológico  en  De Diego Abogados